martes, 19 de abril de 2011

Nuevo año, nuevas reglas

Hace dos semanas celebré el que, como dijo un naciente buen amigo, es el inicio de mi año nuevo personal.
En un año, mil cosas han cambiado. Lo que creí seguro, es un recuerdo o quizá fue un espejismo. Lo que creí arriesgado hoy es una certeza y lo único que tengo por cierto, es la inmutabilidad del cambio.
En este inicio, recuerdo a dos poetas: Gioconda Belli y Gonzalo Rojas, con sendas declaraciones de principios. Y a Jenny Joseph, en un arranque de valentía para guiar nuevos pasos.


Reglas de juego para los hombres que quieran amar a mujeres mujeres
Gioconda Belli

I
El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
conque yo estaré al lado suyo.

III
El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV
El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V
El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones,
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI
El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.

VIII
El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX
El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.

X
El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

XI
El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.



Enigma de la deseosa
Gonzalo Rojas
Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.
Rosa de la tarde
Jenny Joseph
Cuando sea vieja, vestiré de morado,
con un sombrero rojo que ni haga juego,
ni me quede bien,
y me gastaré el dinero de mi jubilación
en coñac y guantes de verano,
y sandalias de raso.
Y diré que no hay dinero para mantequilla.
Me sentaré en el pavimento
cuando esté cansada
y devoraré muestras de las tiendas
y oprimiré los botones de alarma
y rasparé con mi bastón los barandales de las calles.
Y compensaré la austeridad de mi lejana juventud.
Saldré a caminar bajo la lluvia en zapatillas,
y arrancaré flores de jardines ajenos
y aprenderé a escupir…
Pero, tal vez debiera practicar un poco todo eso desde ahora.
Así la gente que me conoce no se asombrará,
ni se escandalizará al ver que, de pronto,
soy vieja y me empiezo a vestir de morado.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Nuevos rumbos

Para una nueva vida, hace falta un nuevo abrigo. Me cambio de casa y vuelvo al terruño,y para eso, que mejor que empezar de nuevo a tejer?
Tejer la vida como Penélope, puede ser entretenido, pero sin destejer por la noche, sino asumiendo que cada punto que agregamos en un paso en la vida, algo que debe ser hecho a coinciencia pero sin arrepentimiento.
Parto entonces con un sweter rojo, el color del movimiento. Que el rojo y el fuego meimpulsen en este nuevo comienzo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cuando el mundo te da vuelta

Mas de dos años han pasado desde la última vez que escribí... y mientras me he seguido mudando en busca de un proyecto de familia y la vida se ha encargado de pasarme por encima a pesar de todas mis esperanzas...
En dos años han cambiado tantas cosas... mis hijas crecen y me demuestran cada día que la maternidad es un desafío constante, un trabajo exigente y a veces agobiante, pero no podría vivir si me faltaran mis puntitos.
He dejado de lado mi trabajo, por privilegiar la familia y tal vez sea tiempo de retomar las riendas de mi pega, esa que me apasiona y que siento tan desperfilada por gente que pregunta cualquier tontera, y volcarla a un área que me encanta y que siento, constituye un desafío, el periodismo en la escuela.
He pasado un terremoto, el terrible que azotó a mi país y el de adentro, el que remece lo que soy y lo que quiero, y descubrí que la vida es muy corta para dejar que las penas y los pesares me gobiernen, así que arriba los corazones!!

Y a pelearla, porque citando nuevamente a Mafalda, ¿quien se cree la vida que es para venir a hacernos estas cosas?

jueves, 10 de enero de 2008

Empezar de cero

Estoy a punto de embarcarme en un cambio de casa, ciudad, etc, etc. Con toda la familia, nos disponemos a cambiar de aires, por cosas del trabajo, y ahí vamos otra vez. Lo bueno, es la posibilidad de empezar de cero con los desagrados, la gente, lo que nos molesta. Lo triste, dejar atrás a tanta gente valiosa que se va conociendo y que pasan a ser un poco familia.
El desafío, supongo, es poder mantener los lazos, las amistades, y no dejar que la vida te pase por encima como dice Mafalda.
Mientras, a seguir embalando....